domingo, 21 de julio de 2013

MADRID GALDOSIANO- CHOCOLATERÍA DE SAN GINÉS


-Madre ¿podría concederme un capricho?
Doña Blanca miró a su hija Blanquita una joven pálida y ojerosa a causa de los desarreglos, cosa de la edad que ultimamente sufría. Ya lo decía Don José su médico de toda la vida:esas cosas se le pasarían cuando se casara.
-Sabes que no soy amiga de dar caprichos. Son una debilidad para era el espíritu.
-Lo sé madre, solo por hoy. Estoy un poco revuelta.
Blanquita, nerviosa, manoseaba el misal. Como acababan de salir de misa de la iglesia de San Ginés ambas lucían una hermosa mantilla, negra la madre, y blanca la hija, sobre su espesa melena castaña, que sabían llevar con la elegancia y el porte aprendido para su clase, esa clase media con pretensiones, puesto que don Gerardo había hecho su fortuna partiéndose el lomo como comerciante en artículos de mercería, empezando desde lo mas bajo. Había sido un muchacho avispado que supo aprovechar su oportunidad y gracias a eso se había hecho un nombre en el sector de la calle Pontejos por lo que su familia disfrutaba de ciertos privilegios, como vivir en un gran piso de la calle Mayor.
La verdad es que su pobre hija lucía hoy un aspecto peor que de costumbre.
-¿De que capricho se trata?
-Me gustaría tomar un chocolate con churros, madre.
 -Sea-cedió. Al fin y al cabo doña Blanca era golosa como mostraba su físico cada vez mas rechoncho que se acercaba a la madurez.
Entraron por el callejón a la vuelta de la iglesia hasta llegar a la chocolatería, donde se sentaron a uno de los veladores con patas de metal y encimera de mármol alisando los pliegues de sus faldas de seda, malva la madre, verde manzana la hija.
-Que conste que he accedido por ti, a ver si así engordas un poco, hija, que te estás quedando en los huesos... así te lucirá un poco el vestido, con lo caro que me ha costado.
-Lo siento, madre.Soy consciente de los quebraderos de cabeza que le causo-aseguró la chica dejando escapar un suspiro.-No es mi intención.
De sobra sabía ella y solo ella, ni don José, ni mucho menos su madre, cual era la causa de su aflicción que causaba tan bajo estado de ánimo. Lo había descubierto en casa de su amiga Clarita, que vivía en un amplio piso de la Plaza de Oriente, cuando empezó a tratar a su familia.Desde luego no se trataba de envidia por los beneficios de que disfrutaba Clarita, que incluso tenía criados que la sirvieran, sino por la suerte de disfrutar de una familia tan poco convencional y tan diferente de la suya.
Cuando estaba con Clarita no tenía esa sensación de inutilidad, de no ser nadie, de que tus sentimientos y tus ideas no contaban para nada, cosas que le hicieron plantearse cual era el futuro que le esperaba, idea que no le resultó nada agradable. Esa y no otras eran las causas de su estado actual.
Mucho peor cuando sabía que doña Blanca empezaba a tantear posibles pretendientes entre sus conocidos, mientras que lo que a ella le apetecería hacer es lo mismo que su amiga: aprender inglés o estudiar algo nuevo y moderno.
Blanquita suspiró de nuevo.
-Perdón, madre.


-Anda que estás tu buena hoy, hija…
El camarero  depositó ante ellas dos tazas llenas de espeso y humeante chocolate, además de una bandejita llena de crujientes y calentitos churros que doña Blanca se apresuró a cubrir con azúcar glas mientras Blanquita se quitaba los guantes de encaje y los depositaba con cuidado sobre su misal y el rosario de plata. Luego cogió con delicadeza uno de los churros y lo introdujo en el chocolate. Cuando estaba llevándoselo a la boca miró hacia la barra y le vio. En ese momento fue consciente de que el destino acaba de jugarle una mala pasada porque supo que acababa de conocer al hombre de su vida, al padre de sus futuros hijos. El pensamiento tuvo la virtud de cambiarle el color de la cara e incluso su actitud que se tornó segura, dentro de sus modestas posibilidades.
El causante había sido el caballero bien plantado, que acababa de quitarse el sombrero  y que no se parecía a ninguno de los que ella conocía. Iba bien trajeado aunque tuvo que reconocer que su bien cortada chaqueta de "tweed" que le daba cierta distinción, parecía algo baqueteada, así como la mochila de cuero que sujetaba sobre su hombro. No llevaba corbata, sino un jersey por el que pudo ver asomar los picos del cuello de una camisa cuando el joven se despojó de aquella especie de bufanda de tela de exótico estampado que llevaba enrollada al mismo del modo mas bohemio.


-Hija, te has quedado como alelada.
La frase la volvió a la realidad y se dio cuenta de que el mozo la miraba e incluso pareció sonreír. Bajó los ojos como corresponde a una joven decente, masticando indiferente el exquisito churro y sintiéndose algo culpable por su atrevimiento. “Ese joven es extranjero”, “americano o inglés, por ese cabello rubio que luce  un poco mas largo de lo que sería aconsejable”. Lo dedujo por que había conocido a algunos en casa de Clarita. ”Tengo que hacer algo para que se acerque” decidió sorprendida de su osadía mientras el mozo charlaba con el camarero. “Piensa algo, piensa Blanca, piensa…”
Una cucharilla cayó al suelo con estrépito. Se inclinó un poco pero él había sido más rápido y se había agachado ya junto a ella. Su rostro estaba a poca distancia del suyo.
-Permítame.
De cerca Blanquita comprobó que sus ojos eran  inmensamente azules y no pudo evitar sentir el deseo de zambullirse en ellos.
-Gracias, caballero.-interrumpió doña Blanca-Blanquita hija,. Mira que estás patosa hoy…
Ni siquiera le dolió el comentario de su madre, al que estaba de sobras acostumbrada.
-William Boyd-se presentó el joven-Para servirlas.
-Vaya, ¿es usted extranjero no?
-Vengo de los Estados Unidos de América.
-Señora de Ramírez de Soto, mi hija Blanquita-las presentó la señora-Habla usted un castellano excelente.
A Blanquita le pareció que el tono de su madre se había tornado un poco juguetón y pícaro y sintió celos.
-Gracias señora, lo he aprendido en Boston. Con su permiso.
-Lo tiene, joven. 
El se sentó en la silla que quedaba libre junto al velador que ellas ocupaban.
-¿Qué le trae por aquí?-reunió el coraje suficiente para preguntar la jovencita.
-Asuntos de trabajo. Soy periodista. He pasado una larga temporada en Andalucía, haciendo reportajes. Me quedaré unos días en Madrid, antes de regresar a mi país.


El camarero depositó una taza de chocolate delante del americano.
-Como verán he aceptado pronto las costumbres españolas.-les sonrió con una sonrisa de dientes blancos y bien cuidados.
Blanquita reparó en que de vez en cuando escribía algo en un cuaderno que había sacado del bolsillo, e interpretó que tomaba notas sobre alguna palabra o expresión con las que no estaba familiarizado o quizás se tratase de notas para un reportaje, pensó mientras jugueteaba inquieta con el bolsito sobre su falda. Sin saber como lo hizo el joven depositó una nota sobre su mano, sus dedos se rozaron un instante. Sin saber como consiguió mantener la calma y la sujetó escondiéndola entre el bolso y su vestido. Doña Blanca no pareció percatarse de la atrevida maniobra.
-Mamá ¿te parecería bien invitar a cenar al señor Boyd? Si no tiene otros compromisos, claro.
-No los tengo. -Se apresuró a responder él.
Sería una descortesía decir que no cuando ya estaba hecha la invitación, así que doña Blanca no tuvo más remedio que acceder.
-No haremos excesos. Simplemente una cena de diario. Sopa y quizás algo de pescado. Conocerá a mi marido y a mi hijo mayor, Luisito. ¿A las ocho le parece bien?
Blanquita no podía creer su suerte. Tendría otra oportunidad de tratar con el apuesto americano.
-Allí estaré-aseguró levantándose. Había dejado limpia su taza de chocolate. Señora, señorita, ruego me disculpen. Debo descansar del viaje.
Blanquita estaba fascinada. Se había evaporado su palidez, sus ojos brillaban de emoción. Estaba deseando llegar a casa y leer la nota en la intimidad de su habitación.
William Boyd, con el sombrero puesto y la mochila al hombro salía por la puerta camino de la calle Arenal.
 

 






DENUNCIA- GENTE Y MAS GENTE

LAS ACERAS DE MADRID
Madrid tiene calles con aceras muy anchas pero ni comparación con como eran antes la mayor parte, algunas con un arbolado, y sombreado,bulevar en el centro donde se ponían las terrazas.
Las aceras se hicieron mas pequeñas para dejar espacio de paso a los coches y sitio para aparcar.
Hace un par de años algunas aceras, en cambio se ensancharon para poner en ellas terrazas (y cobrar el Ayuntamiento un pastón por ellas).
El caso es que, a pesar de haberlas hecho mas grandes (algunas) los peatones muchas veces no tenemos espacio para pasar, atravesando mesas de terraza, cacas de perro, mamás y papás con enormes cochecitos de bebé, niños con patines, petinete, bicicletas y no sé que más.
Motos aparcadas en cualquier sitio, pirindolos, postes y grupos de gente parada hablando siempre donde más molestan... Carril bici, (te pasan rozando a veces tan cerca que te airean la cara, pero bueno, es mejor que los ciclistas maleducados te sorteen a toda velocidad entre las demás personas sin importar que tan solo por centímetros te pueden pasar por encima). Y no mencionaré a los listos de los motyeros que, cuando les conviene, se meten por las aceras en dirección prohibida para acortar, o pretendiendo dejarla justo en el portal de su casa.
Amos maleducados de perros llevan las correas del bicho tan largas que la mitad de las veces  no te dejan pasar a riesgo además, de que se te enrede entre las piernas y te caigas, y encima se enfadan cuando les dices "O la acorta o le piso al bicho".
A veces, las terrazas están tan pegadas a la calzada que cuando el autobús se sale minimamente del espacio de la parada tienes escasos 20 centímetros para pasar sin tirarle la coca-cola al que está tranquilamentre sentado en una mesa junto al borde de la acera.
No quiero herir susceptibilidades hablando de los cochecitos de inválido, algunos eléctricos de un tamaño considerable, o las personas en silla de ruedas empujada por la correspondiente sudamericana...  pero la verdad es que a veces, ya no cabe un alfiler y a veces, si tienes que correr porque ves que viene el autobús, o pasas por encima de unos cuantos o lo pierdes.Ah, y se me olvidaba, regatear al camarero que lleva el plato y la tapa del bar a la terraza correspondiente. Lo más seguro es que lo pierdas.


FESTEJOS MULTITUDINARIOS
He acabado aborreciéndolos, así que cuando hay uno, me quedo tranquilamente en mi casa, a riesgo de tener que estar peleándome con 400 mil que van a su rollo y lo que menos les interesa es el festejo en sí.
Todo el mundo tiene derecho a asistir por supuesto, pero si no te interesa una mierda, y vas con tu señora, tus niños, alguno en cochecito (los papás de niños ahora no se quedan en casa), otro con bici, otro con triciclo comiendo helados y paseando por el centro de la Feria del Libro sin mirar ni una sola caseta... Con lo grande que es el Retiro y...¿ tienes que pasear comiendote un helado justo por medio de todo el bochinche? ¿Con la bici, además? No digamos si encima llevas a pasear al perro precisamente por ahí, a la abuela en silla de ruedas y al grupo de inválidos en su correspondientes sillas de visita cultural.
No digamos ya los que, cámara en ristre, van a la feria a sacar fotos de algunos de los que están firmando libros. Comprar no compran, pero forman mogollón ante Pérez Reverte (tiene tirón...) Santiago Segura, o cualquier otro que salga en la tele.
Uno de los que mas odio es la famosa "Noche en blanco" (también puede ser noche de los teatros o de los museos...)gente que no va al museo ni al teatro esa noche sale en pandilla supuestamente a ver alguno de los cientos de espectáculos que se anunciam gratis... Viejos idem con cara de perdidos en la vorágine creyendo que van a ver que sé yo... La gente se pone a hacer cola en la puerta de donde sea. Yo, la verdad, además de acabar harta de la gente, nunca he conseguido ver ni una sola de las maravillas que pretendidamente se podían ver.
Ah y por supuesto, con la bici, el perro, el cochecito del bebé, la botella de agua, la merienda, los abuelos, etc....
¿Lo mejor? ir cualquier otro dia, aunque tengas que pagar la entrada. lo verás mucho mejor y mucho más tranquilo, si de verdad te interesa lo que sea.

DENUNCIA-IMPOSIBLE LIBRARSE DE LA MUSICA

Sí, la música es un arte muy agradable y tan respetable como las demás especialmente cuando te apetece disfrutarle tranquilamente y eliges lo que quieres escuchar en tu casa o en tu i-pod.
Desde luego no lo es tanto, ni lo más mínimo cuando te obligan a escuchar por que sí, sin elección cuando lo que te apetece es leer o concentrarte en tus pensamientos sin el omnipresente chunda-chunda que cualquiera se pone a tocar donde sea, especialmente si ese "donde sea" es justo debajo tu ventana durante horas y horas un día sí y otro también.

Lo siento, sé que esa gente, la que toca, se busca la vida a su manera, pero a mi me molesta, es más, a veces me vuelve loca, sobre todo cuando lo que tengo que escuchar (ver mas arriba) son los mismos tres acordes mal tocados una vez y otra, y otra, y otra... no digamos cuando por navidad son del famoso "Jingle bells" que han conseguido llegue a aborrecer.
Me molestan donde sea, en un espacio abierto como el Retiro o la calle. Es imposible pasear tranquilamente sin que alguien te dé la serenata y te pida dinero encima por ello, pero lo que tiene mas delito es sentarte a tomar un café en una terraza con pretensión de charlar porque no vas poder hacerlo, vendrá uno, el del acordeón, luego otro, el de no sé que, y otro con otro acordeón (si es el de la trompeta échate a temblar) que te pedirán les des algo por interrumpir tu conversación y ni se les pasa por la imaginación que están molestando.
 Algunos no tocan mal, generalmente están en los de los pasillos del metro, (hay uno que se pone en Bilbao y suele cantar canciones de Sabina, otro que toca tangos...), pero lo normal es que además de darte la vara lo hagan fatal. Los que se meten en los vagones del metro a veces son de Juzgado de Guardia, puesto que casi nunca va uno solo, sino unos cuantos en orquestina. Un vagón es un lugar pequeño, cerrado y con mucha gente, pero a ellos les da igual. Entran con su parafernalia de instrumentos y amplificadores y ala, a tocar, machacándote los oídos si tienes la desgracia de que se pongan precisamente a tu lado, y obligándote a escuchar aunque malditas las ganas que tengas.  Por mucha cara de odio reconcentrado que les pongas da igual, porque no se dan por aludidos así que seguirán imperturbables hasta terminar la pieza y llegue el momento de pedirte que colabores.
En París es necesario sacar una licencia para tocar en la calle, y si no eres bueno, no te la dan, parece que  es lo que pretenden hacer aquí.

Lo que aun no he mencionado pero son muy molestos, mas si cabe porque suelen estar respaldados por una organización, son esos conciertos en lugares públicos para festejar tal o cual, celebración que implica música a todo volumen, te guste o no (generalmente no te gusta) que te entra por las ventanas de tu casa como tengas la desgracia de vivir cerca o en la misma plaza del evento.
En cualquier cafetería hay música por que sí, porque les da la gana y tienes que soportarla mientras te tomas un café o lo que sea. No digamos cuando, encima, es la radio lo que te ponen. De entrada y,o en un sitio así, no entro por muchas ganas que tenga, lo siento. Si entro porque no tengo mas remedio me tomo lo que sea y salgo pitando, así que me pregunto si no será una estratagema comercial para que les dejes libres las mesas lo antes posible. Cada día es mas difícil encontrar lugares reposados, agradables y tranquilos, lejos del mundanal ruido y sin que que venga a molestar el ¿músico? de turno.
Pero claro, que vamos a esperar en un país donde todo el mundo habla a voces (sobre todo si tiene un móvil en la mano) y te obliga a escuchar su ratonera musiquilla cuando les llaman, o el "clop, clop" del jueguecito en que van enfrascados sin que les dé el mínimo pudor. Ni se comprende que el de al lado prefiera estar tranquilo sin escuchar nada de nada, y escuchando su música si lleva los correspondientes"earphones".
Eso del ruido obligado y por qué sí, porque se me antoja, lo llevo fatal. Si es por obligación, hasta me resulta insoportable "La Traviata".

PS- Hablando de ruido, aprovecho para denunciar el nivel altísimo al que salen los anuncios y trailers de lo cines Renoir Princesa. Un auténtico suplicio que ni tapándote los oídos con fuerza puedes aminorar. He protestado, pero les da igual. No sé si pretenden volvernos sordos o qué.
Quiero pensar que las últimas veces han estado un poco más moderados.

domingo, 14 de julio de 2013

MADRID SURREALISTA



MADRID SURREALISTA
Metro de Madrid vuela
La primera y única línea



Las taquillas hace 60 años




La entrada al metro, hace 60 años
Los pintores Francisco de GOYA (4 y 2)  y Diego VELAZQUEZ(4), al igual que Sabina, se apearon en ATOCHA(1) procedentes de SEVILLA(2) y BILBAO(4,1) cuando vinieron a un congreso de artistas. Nada mas verse comentaron lo importante que iba a ser, puesto que acudirían  conocidas personalidades de las artes.
-Me han dicho que asistirán TIRSO DE MOLINA(1) Y RUBEN DARIO(5)-comentó Diego
-Y a mí que estarán presentes ANTONIO MACHADO(7) y QUEVEDO(4)… y MIGUEL HERNANDEZ(1)-apuntó Francisco.
Estación Sol hoy
-Y que la misa la daría el mismísimo PIO XII(4). Será de lo más sonada.-continuó Diego.
Antigua estación Chamberí
Francisco alzó la mano para parar un taxi, en el que continuaron la conversación.
-¿Y sabes dónde va a ser, Diego? A mí no me llega la documentación, es que he tenido el correo electrónico estropeado.
-Pues en un hotel nuevo llamado LA GRANJA(10), que está puesto a todo lujo, en el PARQUE DE SANTA MARIA.(4)
-O sea, por los CUATRO VIENTOS.(10)
-Mas o menos… pero vamos, Francisco, cuéntame tu vida porque hace mucho que no nos vemos.Y eso que quedamos en la misma línea, o sea la 4.
-Desde luego, no tenemos perdón. Pues mira, no me quejo. Puede decirse que me sonríen la PROSPERIDAD (4) y LA FORTUNA((11). LAS MUSAS(7) me han visitado con frecuencia y he pintado un cuadro precioso, que representa un MAR DE CRISTAL((4,8), así que con lo que me han pagado de ir me he permitido unas vacaciones de muerte. He visitado las ISLAS FILIPINAS(7) y he hecho un crucero por el PACIFICO(1,6).
-Yo he hecho un retrato al DUQUE DE PASTRANA(9),  y otro al CONDE DE CASAL(6). Esto de retratar a la nobleza agota, tanto que luego he descansado unos días en mi casita de IBIZA(9).
-Yo ya no retrato a nadie, desde que me he comprado una de esas maravillas que se llaman cámara digital.
-Y me lo explicarás despacio, porque dentro de unos días parto para COLOMBIA (9) y la REPUBLICA ARBENTINA(6). No paro.
-Supongo que no te perderás BUENOS AIRES(1) Por cierto, en un rato libre podemos quedar con las chicas, CONCEPCION ARENAL (9) Y MANUELA MALASAÑA(12), que se pongan la mantilla y la peineta y sacamos entradas para la OPERA,(2) creo que han estrenado una de CHUECA(5).
-Sí, la GRAN VIA (5), y está teniendo muchísimo éxito. Francisco, yo tengo la intención de hacer otra cosa, a la que quizás podrías acompañarme.
-¿Cómo qué?
-Pues verás, me han hablado de cierto sitio, una casa… ejem, que se llama EL CAPRICHO(5) que tiene las mejores chicas de vida alegre de Madrid.
-Iré encantado. También a mí me han hablado de ella, creo que fue ALONSO CANO(7), a quien por cierto veremos y seguro que se apunta al plan. Esto es un congreso, no un RETIRO(2) espiritual. Estaba deseando conocerla. Allí están unas chicas muy conocidas: LA ALMUDENA(2),  la ELIPA(2), la ARGANZUELA(6), LA MORALEJA(10) y un par de hermanas a las que apodan LAS ROSAS(2). Es la preferida de los VINATEROS(9) y los ARTILLEROS(9)
-A mí eso me da un poco igual, con tal de que sea la VISTA ALEGRE(5) y esta debe serlo. ¿Sabes por dónde queda?
-No me hagas mucho caso, pero es en la ALAMEDA DE OSUNA(5), al otro lado de un CANAL(2) pero no me preguntes más. Madrid está ahora muy diferente.
-Lo que está programado para el último día es una gira campestre en una CASA DE CAMPO(5). Un lugar llamado PUEBLO NUEVO(5), más allá de los CUATRO CAMINOS(1,2,6).
-O sea, en pleno campo.
-Ya te digo. Yo he estado el año pasado. Es una finca con una verja de hierro flanqueada por dos PIRAMIDES(6) de granito. De allí parte un camino de grandes ACACIAS(3) a los lados que le dan sombra, por el que se llega a una IGLESIA(1) edificada en advocación de SAN LORENZO( 4) Y SAN BERNARDO(2,4).
-¿Y no era a la VIRGEN DEL CORTIJO(ml1)
-¡Que va! Esa queda en el BARRIO DE LA CONCEPCION(7).
-Sigue, sigue… el lugar parece muy bonito.
-Pues lo es, no te quepa duda. Pasando la iglesia, se llega a un prado donde hay TRES OLIVOS(10) y junto a una LAGUNA(6), queda el PINAR DEL REY (8) donde será la verbena. Esperemos que brille el SOL.(1,2,3)
-Pues ya podemos llevar una cesta llena de DELICIAS(3) gastronómicas para el picnic.
-Eso que no falte. Podemos hacer una llamadita con el móvil a una tal ESTRELLA (9) O’DONNELL(6) que tiene una “delicatesen” estilo neoyorkino en el mercado de San Miguel donde me han dicho que preparan unas de lo mejorcito. Como está haciendo un montón de VENTAS (2,5) tiene más dinero que el BANCO DE ESPAÑA(2).
-Eso, y que nos la llene de jamón SERRANO (4), con eso sería suficiente para mí. ¡Que suerte hemos tenido! Solo nos ha pillado un pequeño atasco, así que hemos llegado justo para el discurso de inauguración.
-Que, por cierto, dará VENTURA RODRIGUEZ(3).
Los dos grandes pintores se acercan a la mesa de inscripciones donde dos azafatas cuyos nombres, según la chapita que lleva en la chaqueta, son BEGOÑA(10) y ESPERANZA(4) que les entregan la documentación del congreso, que incluye el programa tanto de ponencias como de actividades sociales  y les colocan la consabida chapita con sus nombres en la chaqueta.
-Creo que deberíamos habernos puesto ropa un poco más moderna, ¿no crees, Diego?-apuntó Francisco dando un codazo a su compañero- Esos dos bombones nos miraban de un modo un poco raro.
-Pues yo creo que venimos, bien trajeados, esta ropa es lo mas en los mercadillos de Londres, donde por cierto, deberíamos escaparnos un día de estos.
Hablando con entusiasmo de sus planes se alejaron los dos pintores camino del salón de EMBAJADORES (6), donde iba a tener lugar el acto, decorada con grandes macetas de fresco y verde BAMBÚ(1).
-¿Y al cine? Me apetecería ir algún día.
-Pues mira Diego, acabo de ver que en el programa hay prevista una sesión donde nos ponen una de JOSE ISBERT(ML3).
-Entonces, sí que nos vamos a reír… pero seguro que no sabes lo mejor; aquí pone que hay programado un partido de fútbol en el SANTIAGO BERNABEU(10) y estaremos en el palco presidencial. El saque de honor lo hará su alteza el PRINCIPE PIO (6,10) que asistirá acompañado del INFANTE DON LUIS(ML3)
-Genial, pero mira quien viene por allí, LA LATINA (5). Y está más guapa que de costumbre. Es otra persona desde que dejó el NOVICIADO(2,3).
-Es que, según dicen las malas lenguas tiene un lío con RIOS ROSAS(1), el político y antes lo tuvo con ALONSO MARTINEZ (4,10).
-Esa chica siempre fue muy LISTA(4)
Y así en animada conversación entraron en el salón del congreso que tantas cosas interesantes y tanta diversión prometía. 



Nota: Los números entre paréntesis indican las líneas que sirve la estación de metro.

sábado, 13 de julio de 2013

¡¡¡AQUI SI HAY PLAYA!!!!

Bueno no, no es verdad.... es lo único que nos faltaba, una buena playita con arena fina y olitas, pero en fin, lo que hay es lo que hay, quizás por eso nos hacemos la ilusión... y ponemos motivos marineros por la ciudad, aunque debamos conformarnos con el estanque de El Retiro o el lago de la Casa de Campo.
Como dice Sabina, "siempre hay un barco que naufraga en Madrid"  y yo digo ¿por qué no?
Plaza Vazquez de Mella
 ¡¡¡ A disfrutar del verano!!!
La playa de los cupcakes
Hasta un faro, en el Retiro

miércoles, 22 de mayo de 2013

MADRID MAGICO


La visita del hada Campanita a la  Villa y Corte
Cuento

EL hada Campanita se aburría y, harta de estar sentada sobre el borde de un farol, con el ceño fruncido y los brazos cruzados mientras balanceaba sus zapatillas con pompón, tuvo la feliz idea de abandonar por un rato el país de Nunca Jamás y bajar Madrid, ciudad de la que había oído hablar; que si las calles están llena de gente todas horas, que si los bares de tapas, que si el buen tiempo, así que decidió hacer un poco de turismo. Se plantó delante de un espejo, atusó su moño, alisó su faldita verde que ajustó un poco más a su diminuto trasero y estuvo lista para emprender su aventura.
Su llegada a la ciudad coincidió con esa hora mágica en la que, una vez el camión de la basura ha dejado de hacer ruido, los trasnochadores se han ido por fin a dormir y los madrugadores se quedan un momento más pegados a las sábanas. Encaramada en lo alto del edificio de telefónica observó las calles que se desplegaban ante ella marcadas por lucecitas bajo un cielo aún de auténtico color azul noche y sin estrellas.
Mientras, el carro de Cibeles se deslizaba sigilosamente Paseo del Prado abajo hasta Neptuno para su acostumbrado encuentro amoroso mientras la Minerva sobre el edificio del Círculo de Bellas Artes sacudía la polución de su peplum.
Campanita, indecisa, no sabía por donde empezar su periplo. El centro de la ciudad debía ser aquello tan iluminado. Sacudió las alas y se encaminó hacia aquel lugar que resultó ser un palacio y, metiéndose por una calleja, algo llamó su atención: un hombre apalancado junto a una valla no separaba la vista de lo que había allí abajo, que cuando ella también se acercó a mirar, un hada es curiosa por naturaleza, resultó no ser mas que unas piedras amontonadas, sin embargo eso le permitió escuchar la queja del hombre.

-Este mes se me acaba el paro y daría cualquier cosa por un trabajo de lo que sea.
Algo se quebró en el corazoncito bello y diminuto del hada, no siempre generoso y, a pesar de que desconocía lo que era un trabajo, algo que en Nunca Jamás no existe, decidió que había algo que sí podía hacer. Sacudiendo sus alas sobre un papel del suelo y lanzando un poco de su polvo mágico sobre él lo convirtió en un billete de 100 euros que lanzó con un soplo hacia el hombre.
-Caramba, que suerte la mía-exclamó -Al menos con esto comeremos unos días.
Satisfecha consigo misma siguió un camino cualquiera por la ciudad hasta una plaza donde un barrendero barría sin cesar los desperdicios urbanos consistentes en su mayor parte por los plásticos varios dejados tras un botellón. El hada se aproximó a él y le escuchó murmurar.
-Aún me queda un rato para terminar la faena y creo que estoy cogiendo la gripe…
Extrañada de su arrebato, el segundo que sentía en una noche, se paseó soplando por la plaza hasta que los restos aún sin recoger quedaron amontonados en un solo lugar. La gente de Madrid parecía ejercer un extraño poder sobre ella.
Una repentina ráfaga de viento la desvió un poco conduciéndola hacia un lugar oscuro. La luna asomó justo en ese momento y pudo distinguir lo que parecía un parque con un estanque en el centro donde unas sirenas tenían una fiesta. Tocaban instrumentos y reían acompañadas por niños, tortugas y tritones.
Si hay alguien a quien Campanita detesta es a las sirenas, a las que tiene por unas presumidas sin remedio y porque tienen siempre un especial interés en salpicarla.
-¿Quién eres?-preguntaron solícitas.
De todos es sabido que Campanita se llama precisamente así porque su lenguaje consiste en una serie de tintineos.
-Soy Campanita, y vengo de Nunca Jamás.
Mira por donde, ellas la entendieron.
-Bienvenida. Este lugar se llama El Retiro, y ese señor que ves ahí, en su caballo subido en una columna es el rey Alfonso XII. Anda, puedes unirte a la fiesta si quieres.
Justo en ese momento el caballo decidió hacer una necesidad, algo que causó la risa de todos los presentes. Desde luego estas sirenas eran mas simpáticas que las que ella conocía. Descansó un poco y bebió agua antes de reemprender su ruta hacia el lugar que las sirenas le recomendaron, llamado “Malasaña”, cuyo camino le indicaron.
Siguiendo las indicaciones arribó a un lugar, llamado Paseo de Recoletos, donde un niño y una niña leían un libro. Sin dudarlo un instante, se plantó encima de la página por la que estaba abierto.
-Mira, es Campanita- dijo la niña.
El niño la quiso coger, menos mal que reaccionó a tiempo y salió volando.
“¡Condenados  críos!”, pensó. Después de las sirenas, el hada detestaba a los Niños Perdidos de Nunca Jamás y, por extensión, tampoco le agradaban los demás.
Cruzó el paseo y se topo con un viejecito de luengas barbas y gafas redondas que, manos a la espalda, encaminaba sus pasos hacia un lugar llamado “Café Gijón”, hasta donde le siguió. Cuado el viejecito entró ella miró por los amplios ventanales, pero aquello no era, ni con mucho, una fiesta como la de las sirenas. Allí todos eran viejos que saludaron al hombre llamándole “Don Ramón”, y se enteró de que los otros eran un tal don Benito, don Pío y don José. Desde luego, el ambiente no era muy apetecible por lo que decidió echar a volar de nuevo hacia una plaza en la que desembocaba el paseo.
El destello de un espejo sobre el que incidió un rayo de luna la condujo hasta una “hermosa” mujer, esto es, con algunos kilos de más,  tumbada casi en el suelo que lo tenía entre sus manos aunque no se miraba en él y cuya postura resaltaba sus orondas nalgas.
-¿Quién eres, pequeñaja?-preguntó.
El hada tintineó su nombre de nuevo, pero esta mujer no la entendió, o no quiso entenderla. A Campanita le cayó gorda.
-Si eres una avispa ya puedes largarte de aquí- la instó. Ni se te ocurra mancillar mi bronceada piel, alisada por el señor Botero.
-Pues claro que me voy, vaca presumida- tintineó, al tiempo que, enfadada, le dio un puñetazo en la nariz que para la mujer no fue más que un picotazo.
El hombre con melena subido en un pedestal con una bandera en la mano le guiñó un ojo, como diciéndole “bien hecho”.
“Esta zona si que está llena de gente, “debe ser el sitio de la famosa “movida” pensó el hada puesto que por allí también había una mujer semidesnuda que parecía gritar asustada, y una chica con vestido raro sentada sobre unos escalones.
Siguió volando conforme a las indicaciones dadas por las sirenas  hasta que llego a una placita con una iglesia, delante de la cual una jovencita portando una mochila y cargada con una gran carpeta, andaba ensimismada sin moverse del sitio. Fijándose bien se dio cuenta de que llevaba algo metido en las orejas con unos cables hasta su bolsillo y esa era la causa de no se enterase de nada de lo que ocurría a su alrededor; bien poco, a esas horas de la noche.
Campanita empezaba a cansarse y siguió calle abajo pensando en regresar hasta que se encontró a otra chica recostada contra una pared de ladrillo. Esta lloraba, por lo que Campanita supuso sus males eran males de amores pero la verdad, ya había sido demasiado buena por esta noche y no le apetecía quedarse a averiguarlo. Cansada, se sentó en el bordillo. Las tripas le rugían de hambre y empezaba a sentir sueño.  Madrid parecía estar lleno de gente rara de piedra o de bronce, reflexionó bostezando. Miró al cielo y al ver brillar la estrella del país de Nunca Jamás sintió unas ganas irreprimibles de regresar a casa. Ya tenía bastante de Madrid. Se levantó, sacudió sus alas transparentes y, de un brinco, tomó impulso y se dirigió disparada hacia su casa.
El viaje de Campanita había durado ¿cuánto?... ¿Una hora? ¿Un minuto? Quizás tan solo un segundo, pero había coincidido con esa hora mágica en la que la Estatua de la Libertad en Nueva York da lametones a su antorcha convertida en helado de cucurucho, el Cristo en lo alto del Corcovado baja las manos y se masajea los hombros. La misma en la que un dorado Johan Strauss toca “El Danubio Azul” en un parque de Viena y la pirámide Gizeh bosteza estirando las patas.







sábado, 4 de mayo de 2013

MADRID, ZOO URBANO


Madrid es una gran ciudad, pero aquí viven tal cantidad de animales que a veces parece el campo... o la selva... (Claro, la selva urbana).
Abundan los caballos con un señor montado encima, pero a esos no voy a prestarles atención.
También abundan los leones, y no me refiero solo a los que tiran de la carroza de Cibeles, no, ni tampoco a los que guardan las puertas del Congreso de Diputaods porque ahoran están tapados por obras con una valla.
Animales mitológicos  suele haber en fuentes, como los tritones que tiran del carro de Neptuno, peces , tortugas....  Aves Fenix he descubierto unas cuantas y águilas también.
Hay una fuente con patos y otra con delfines, pero mi cámara no saca fotos desde tan lejos y no sé si van a ver bien.
 Espacio abierto, iré añadiendo más según los vaya descubriendo.Ya tengo unos cuantos localizados pero no he hecho la foto.
Al fin y al cabo, el símbolo de Madrid



Si, son pingüinos
Sale por San Isidro







Es un gato, estaba, pero ya no está, en la calle Alcalá